viernes, 4 de diciembre de 2015

Crisis de representatividad: los por qué

Después de largos años de dictadura en Chile, en donde la ciudadanía se vio obligada a callar por miedo a represalias y por las constantes violaciones a los D.D.H.H ( y en donde claramente no había una representatividad política), donde posteriormente tras la vuelta a la democracia hubo un largo silencio hacia las injusticias del modelo neoliberal imperante, en donde los pobres cada vez eran más pobres y los ricos cada vez se enriquecían más como también adquirían más poder en las instituciones políticas y con eso mayor representatividad, en el año 2006 los estudiantes secundarios vinieron a criticar el modelo imperante, creando el inicio del despertar ciudadano con la llamada “revolución pinguina”.

Recién en el año 2011 con un nuevo movimiento estudiantil más fuerte, en donde las exigencias no eran solo educaciones, sino que comenzaron a trascender este ámbito y comenzaron a visibilizar las distintas problemáticas del país como por ejemplo: la salud, las afp, el salario mínimo, la corrupción, el lucro en las distintas instituciones, entre otros. Así, tras diversas marchas que convocaban a miles de personas a lo largo de todo Chile, como también los distintos tipos de movilización y el uso de redes sociales, se hizo un llamado a la sociedad a despertar, como también a exigir sus derechos,  de esta forma, se hizo latente el descontento generalizado hacia la clase política, y se paso de ser un movimiento estudiantil a un movimiento social, en donde se unieron distintas organizaciones, trabajadores y la ciudadanía.

La ciudadanía comenzó a criticar el modelo neoliberal y comenzó a exigir cambios a la clase política, pero ésta no era (ni es) capaz de crear políticas públicas que solucionen las problemáticas más urgentes que afecta directamente a las personas más vulnerables, produciendo el principio de la crisis de representatividad. Luego salió a la luz las distintas corrupciones de los representantes políticos, como también las colusiones entre las farmacias, ahora el papel higiénico y día a día se suman; lo que agudizó dicha crisis, la que se ve claro en las encuestas públicas, terminando la Presidenta Bachelet con un 26% de aprobación el mes de nombiembre.


En el trasfondo hay un rechazo hacia la clase política y un sentimiento de cansancio frente a promesas incumplidas. Hay un desprecio a la política. Considerándoseles dentro de un mismo conjunto, el gobierno y la Concertación no se ponen en sintonía con una ciudadanía que quiere cambios radicales, profundos, y los quiere ahora, generando de esta forma un cuestionamiento del orden institucional.

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