Para partir este escrito se
realizará un distinción entre “nacionalidad” y ser “ciudadano”, ya que no todos
los que residen en Chile, son ciudadanos, es decir, ser chileno no es sinónimo
de ser ciudadano. Según la constitución, los que tienen nacionalidad chilena
deben: a) haber nacido en el territorio chileno ( con excepción de los
hijos de extranjeros que se encuentren en Chile en servicio de su Gobierno, y
de los hijos de extranjeros transeúntes, todos los que, sin embargo, podrán
optar por la nacionalidad chilena); b) Los hijos de padre o madre chilenos,
nacidos en territorio extranjero. Con todo, se requerirá que alguno de sus
ascendientes en línea recta de primer o segundo grado, haya adquirido la
nacionalidad chilena en virtud de lo establecido en los números 1º, 3º ó 4º; c)
Los extranjeros que obtuvieren carta de nacionalización en conformidad a la
ley. d) los que obtuvieren especial gracia de nacionalización por ley.
Por otro lado, para ser
ciudadano en Chile es necesario haber cumplido la mayoría de edad, no haber
sido condena a pena aflictiva. La calidad de ciudadano
otorga los derechos de sufragio, de optar a cargos de elección popular y los
demás que la Constitución o la ley confieran.
Antiguamente el rol
ciudadano era muy valorado en la sociedad, específicamente el ejercer el
derecho a sufragio, aún se puede ver en los locales electorales a adultos
mayores yendo con teñida formal a votar, siendo ellos los primeros en hacer las
filas, además de tener un discurso político de que si no vas a votar, no eres
ciudadano.
En la actualidad, la
valoración del ser ciudadano ha cambiado, la única instancia de ejercer la
ciudadanía no está en las urnas, se ha ampliado los espacios de participación,
como también los medios de información política, con las redes sociales y el
internet en general hay todo un mundo informático al alcance de cualquier
persona, creándose espacios de opinión y una “participación” virtual del
ciudadano importante.
Por otro lado, gracias a las
redes sociales la ciudadanía encontró una forma de organización, de expansión
de ideas, como también de discusión política, en donde se ha pasado del espacio
virtual a la calle o se han creado asociaciones políticas a partir de algún
grupo en alguna plataforma.
De esta forma, el rol del
ciudadano en Chile es mantenerse siempre informado, agotar las instancias de
participación, como también ejercer presión a los grupos políticos para que
cumplan sus demandas. Por otro lado, debe ser un fiscalizador de la
gobernabilidad chilena y por supuesto, impulsar a las creación de líderes, como
también ejercer su derecho a sufragio.
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